La fuerza de la Naturaleza irrumpe en mitad de Teatinos

1206suciedad1.jpg

LA IMAGEN DEL DÍA: Más misterioso que el hallazgo de la tumba de Tutankamon por Howard Carter, ha sido la aparición, hace unos días, de esta fregona, disfrutando del frescor de una fuente en la plaza de Uncibay. Foto: J.C.Jiménez

Las apariencias engañan. Rudyard Kipling era un personaje con pinta de ex funcionario metido a tránsfuga político. Nada más lejos de la realidad. El hombre tendría sus defectillos, como la defensa a ultranza del colonialismo británico, pero dejó escritas preciosas novelas. Una de ellas, ‘El libro de la selva’, es una poderosa reflexión sobre la relación del hombre con la Naturaleza.
En Teatinos, el libro se ha hecho realidad y ha pasado a las aceras. El espíritu de Mogwly, el niño criado por la familia de lobos, planea por una pradera agreste de hierbas y bordillos.
En cierta manera, es un alivio comprobar que el cambio climático no actúa tan rápido y que Teatinos puede ser una barrera contra la desertificación. Otra cosa es el día a día de los vecinos, que para pasear a sus niños en los carritos muy pronto necesitarán una segadora.
Tres son los puntos en los que se mantiene este verde combate entre la Naturaleza, que pugna por salir, y las aceras, que quieren seguir ‘transportando’ peatones con facilidad: la calle Mesonero Romanos, el Carril del Capitán y el Boulevar Louis Pasteur.
En estos tres rincones hace falta el trabajo de Limasa o, en último caso, una pasadita del caballo de Atila.

Misterios ortográficos
Ya hemos hablado alguna vez del callejero de Málaga. Recoge las modas del momento. Si el alcalde de turno es médico, Málaga se llena de calles dedicadas a doctores (ocurrió a finales de los 60). Pero un dilema sigue en pie: Cómo escribir los nombres extranjeros.
Acabamos de ver que en Málaga existe un bulevar dedicado a Louis Pasteur, lo curioso es que en el PTA hay una calle dedicada a María Curie. ¿Por qué dedicamos una calle a un investigador, respetando su nombre en francés y a Marie Curie la dejamos en María? Ni la ciencia tiene respuestas para esto.

Restos de juerga
Ayer, la playa de los Baños del Carmen exhibía, a las 8,30 de la mañana, los restos de un botellón con el ‘espurriamiento’ de vasos y botellas por la arena. A pesar de que en la playa hay varias papeleras, algunos de los juerguistas etílicos prefirieron ahorrarse ese ciclópeo trabajo, no apto para cardiacos. El civismo no está hecho para ellos.

El ascenso
Y siguiendo con las calles, la dedicada al filósofo Javier Zubiri, en la cara sur del Monte de las Tres Letras, consiste en su mayoría en una escalera que asciende entre adosados.
En total, cerca de 120 escalones que dejan al escalador con la respiración en un vilo. Zubiri nunca pensó que el camino de la sabiduría se alcanzaría emulando a Edmund Hillary, el del Everest.

Julio en Málaga
Al coger una caracola escuchamos el murmullo del aire acondicionado.

Enviar un comentario

Su email no será nunca publicado o compartido. Required fields are marked *

*
*