LA IMAGEN DEL DÍA: La familia es uno de los paraguas protectores de nuestra sociedad. En una Málaga azotada por el terral, como la de la foto, el paraguas se convierte además en lo contrario, en un ‘parasol’, que en este caso protege al más pequeño del acoso del astro rey. foto: Carlos Criado
Hay que felicitar al nuevo decano del Colegio de Arquitectos, por resucitar una cuestión que hace años se diluyó en una sonada propuesta electoral: la de hacer algo con el Guadalmedina.
En realidad, las propuestas para quitarse de encima lo que los urbanistas llaman ‘la cicatriz que divide la ciudad’ son casi tan viejas como el comer. El académico malagueño Manuel Olmedo, uno de los mayores conocedores de la historia del Urbanismo en Málaga, lleva más de 30 años sacando del olvido proyectos centenarios para el Guadalmedina.
Desde el siglo XVI, los más prestigiosos ingenieros han presentado propuestas que luego no ha habido quien financie. Esta constancia en el fracaso burocrático ha hecho que los malagueños disfrutemos de un cauce seco de cinco kilómetros de largo.
Pero lo cortés no quita lo valiente: también nos hemos librado de hacer realidad planes más propios de Corea del Norte, como la propuesta de los años 70 de plantar encima del río una autopista (y a lo mejor incluso sin pasos de cebra).
Para evitar estos disgustos, el Colegio de Arquitectos va a proponer un concurso internacional de ideas. Al ampliar la cuota de interesados, se corre menos riesgo de que las fuerzas más irracionales de la ciudad vuelvan a salirse con la suya. Así, no sería de recibo plantear una nueva ‘centralidad’ en el Guadalmedina, y sacar dinerito para Málaga en forma de un nuevo complejo de rascacielos, repitiendo el futuro disparate urbanístico de los terrenos de Repsol. Capaces son de construir encima de un cauce.
Al abrir las puertas a personas ajenas a la presión urbanística malagueña, el concurso ganará en frescura. En cualquier caso, los participantes deberán tener en cuenta ese gigantesco error llamado la presa del Limonero, pues no existe en el mundo ninguna ciudad con más de medio millón de habitantes con esa peligrosa construcción a pocos metros del casco urbano.
¿Volverá a quedarse todo en agua de borrajas? Por el bien de Málaga, mejor nos tomamos en serio el Guadalmedina, aunque sea por una vez.
Picasso y Colón
En el Ayuntamiento, al lado del Salón de los Espejos, se encuentra un gigantesco cuadro, ennegrecido por el tiempo, ‘La religión comprende al genio’, de José Ponce, una obra en la que Cristóbal Colón comparte su proyecto de viajar a las Indias con un fraile franciscano de La Rábida, seguramente el prior. Lo curioso de este cuadro es que Picasso lo copió y ahora puede admirarse en el Museo del Patrimonio de la Ciudad (junto al túnel de la Alcazaba), cedido por unos meses por el Museo Picasso de Barcelona.
Y ya de paso, a ver si algún día de estos los responsables municipales se plantean restaurar el cuadro original y devolverle algo de luminosidad. Ahora mismo da la impresión de que Colón no está en La Rábida sino en la cueva de La Pileta.
