EL DEL BOMBO
Esto de las hipocresías de los artistas es la leche, oigan. Dos poneres, uno pretérito y otro actualísimo.
Vayamos a la antigualla: entrevisté a un creador multimedia de nuestra tierra (me cuesta morderme la lengua), de ésos que se llenan la boca hablando de conceptos-cliché como “democracia participativa”, “código abierto” y otros bla bla bla del “power to the people”. Horas después de despedirnos, me pidió telefónicamente que le enviara una copia de la página que saldría publicada al día siguiente, “sólo para verla, por curiosidad”. Ya. Claro. Me pilló en un buen día: accedí. Luego me envió las respuestas, reconstruidas, escritas por él (él dijo “enriquecidas”).
Y ahora, lo actualísimo: un promotor me cuenta que quería contar con Muchachito Bombo Infierno (uf) en un festival que estaba organizando. El tal Jairo (así se llama el muchacho) le dijo que ‘ok’ pero con una condición: que él fuera el encargado de seleccionar a todas las bandas para el cartel del festival (o sea, traerse a sus colegas ‘colegas’). “Cuando tocaba en bares era feliz y para mí ya era suficiente”, dijo en una entrevista reciente el del bombo.
You can leave a response, or trackback from your own site.