Archive for Mayo, 2008

ALBÉNIZ Y CERVANTES

Abordo aquí dos de los asuntos que más han ocupado y preocupado en las agendas culturales de estos días: el no-cierre del Cine Albéniz y los precios de las entradas del ‘Terral’ cervantino.

Voy a lo primero. Ha sido una nueva muestra de falta de solidez del Ayuntamiento, que unilateralmente rompió un acuerdo verbal con la empresa y, después, ante las preguntas de los medios (y al comprobar que la noticia del cerrojazo copaba sus primeras planas virtuales y no virtuales, con abundantes comentarios de la ciudadanía), se echó para atrás. Las reacciones en los foros merecen ser significadas; una de tantas, al azar: “Mucho manifestarse por Málaga Capital Cultural y a la hora de la verdad mirad lo que pasa”. El caso es que el Ayuntamiento ha expropiado el inmueble (el pasado diciembre nadie convocó una manifestación contra ello) no para hacer pisos sino para renovarlo como equipamiento cultural (aunque, claro, ya veremos si el contenido del que le dotará será más o menos pertinente; si no hubiera V.O. sería escandaloso). Otros entonan lo que yo llamo un ‘cinemaparadiso’, o sea, un discurso sobre la pérdida de identidad, el cine ‘antiguo’ como punto de encuentro humano versus las macrosalas. Una tendencia de consumo que trasciende los márgenes municipales y en la que todos tenemos responsabilidad, porque ¿dónde estaban estos cinéfilos cuando chaparon el Astoria, el Andalucía, el Echegaray, el Victoria, cines muertos en vida que no ofrecían una programación emblemática como el que ahora nos ocupa pero que también ostentaban posiciones emblemáticas en nuestro quehacer cultural?

A lo segundo. Quejas y más quejas por los precios del ciclo veraniego del Cervantes. Yo, desde luego, no pagaría 100 euros por ver y oír a Lou Reed o Diana Krall. Y parece que muchos otros tampoco. Alguien me dice: “Sale más barato ir a la Krall en Murcia, porque allí cuesta 50 euros”. Pero no son tarifas de usurero: lamentablemente si los del Cervantes quieren captar a artistas de tal caché deben poner sus tickets a esos ‘mckinleys’ (cuestión de aforo). Otra cosa es que esas ligas (con esos precios) sean las convenientes para un teatro municipal, que, de un tiempo a esta parte, sigue una política de programación súper interesante, concienciada con el posicionamiento del teatro a nivel nacional y que combina la apuesta convencional segura (Jarabe de Palo) con el funambulismo en taquilla (Animal Collective). Pero todo ejercicio de ‘prestigiación’ tiene sus riesgos.

Published in:General |on Mayo 21st, 2008 |2 Comments »

EL TERRAL ELEVA SU ‘CACHÉ’

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Repesco un artículo de la edición de hoy: “El terral eleva su ‘caché”. Pronto (espero) será tiempo de hacerse unas cuantas preguntas al respecto.

Lou Reed, Diana Krall, James Blunt, Herbie Hancock, Erykah Badu, Macy Gray, Loreena McKennitt, Madeleine Peyroux, The Magnetic Fields… Sin duda, un cartel de luminarias, entre lo prestigioso y lo selectivamente popular, para el Terral de este año, una propuesta de nivel pero que ya por la Red está cosechando no pocas críticas, y no precisamente artísticas: muchos consideran prohibitivos los precios de las entradas, frente a las tarifas más populares de temporadas anteriores. “Estoy tremendamente indignado con los precios: una pasada si se quiere ir a ver a Erykah Badu”, se expresa un internauta en uno de los muchos foros que ya ‘arden’ por el asunto.

Y es que los seguidores de Lou Reed o Diana Krall, por ejemplo, deberán abonar de 60 (en el Paraíso) a 100 euros por entrada si quiere ver a ambas estrellas, unas cantidades que los responsables del espacio escénico municipal justifican por el caché de los artistas y el reducido aforo del Cervantes, un total 1.070 localidades. “El precio de los espectáculos está en función de la importancia y el caché de los artistas, que siempre va por debajo del precio que comercialmente sería el adecuado”, manifestaron fuentes del Cervantes, que remarcaron que se trata de “primeras figuras internacionales que actúan en un teatro que garantiza la calidad de la escucha y de la visión”.

El aforo es clave, tal y como demuestran las siguientes comparativas de precios: la gira de Reed también pasará por Benidorm, concretamente en su plaza de toros, con capacidad para 5.000 espectadores; los precios de las localidades oscilan entre los 45 y los 65 euros. Ver y oír a Diana Krall en el Festival de Jazz de San Sebastián, en el auditorio del Kursaal (1.800 butacas), exige pagar entre 48 y 54 euros. Y hacer lo propio con James Blunt en la madrileña La Riviera (que puede acoger hasta a 2.200 aficionados) supone desembolsar el precio único de 38 euros.

Actuaciones. Volviendo al Terral 2008, para las actuaciones de Erykah Badu y Herbie Hancock, los pases se comercializan desde los 32 a los 80 euros, mientras que los correspondientes a las de Loreena McKennitt y Macy Gray se pagarán de 20 a 50 euros. Los conciertos más económicos son los de Madeleine Peyroux (de 16 a 40 euros) y The Magnetic Fields (de 20 a 30 euros). El caso de Blunt se sitúa en la zona alta del ránking: de 45 a 70 euros por localidad. Para los recitales de éste, Reed y The Magnetic Fields sólo hay dos tipos de localidades, las A (patio, plateas y palcos del primer piso) y las B (palcos y butacas del segundo y tercer piso y Paraíso).

En comparación con el ciclo del pasado año, en el Peñón del Cuervo -con un mayor aforo- las entradas para el concierto de Elvis Costello, Joe Cocker, Carlinhos Brown, Michael Nyman, Youssou N’Dour o Bryan Ferry se pusieron a la venta por 18 y 30 euros. La edición del 2006, que sí se celebró en el propio teatro, la cita más cara fue la de Eric Burdon, con entradas de 25 a 45. También se pudo ver a Estrella Morente o a Bob Geldof por 9 euros en Paraíso; los tickets más caros, en patio, se despacharon a 24 euros.

Published in:General |on Mayo 15th, 2008 |No Comments »

SINATRA, LA HAGIOGRAFÍA

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Claro que hay dioses. Pero están sorbiendo las madrugadas en barras de bares a punto de cerrar, son volátiles y bipolares hasta la incomprensión ajena por los everests y los abismos de la vida… y mueren. Si el otro día me despedí para siempre de Tony Soprano, el más importante icono creado en EEUU en las últimas décadas, hoy toca recordar a un personaje tan trascendente y trascendental que supera los estrechos márgenes de la realidad (sucede también al revés: bastantes creen que Sherlock Holmes no fue un detective de papel). Hablemos de Frank Sinatra.

Como tantos, le conocí hace mucho hurgando por aburrimiento en la colección de singles de mi padre. El vinilo estaba ajadísimo, y el tiempo y la electroestática hicieron que ‘Three coins in the fountain’ sonara como si una fina lluvia, no del todo invasiva, acompañara a quienes buscan en Trevi la ilusión de la felicidad; llovía en sus corazones, sí. Restauré la pieza con el mimo de un artesano y pronto las gotas que caían del cielo desaparecieron. Estoy convencido de que no fue precisamente por mi pericia; aquel vinilo sólo necesitaba de alguien que lo apreciara para resucitar. También era cuestión de respeto: a lo largo de mi adolescencia pinché muchísimos discos de Sinatra y ninguno, jamás, se quedó pillado; las agujas de los tocadiscos saben.

Frank no compuso ni una sola melodía, sólo escribió cheques al portador, pero hizo suyas todas las palabras del mundo, las que sentimos y las que no sabemos que sentimos. “Nunca lo sabrías / pero, amigo, soy una especie de poeta / Y tengo muchas cosas que decir / Y si estoy melancólico, por favor, escúchame / Hasta que todo esté hablado”. Es mi canción favorita de Sinatra, ‘One for my baby (and one more for the road)’. Se lo cuenta Sinatra de madrugada a un barman ansioso por echar el cierre. Se lo cuenta, no se lo canta, porque Frankie dice sus canciones. Por eso para mí Frank Sinatra fue uno de los verdaderos dioses: nos habla a millones pero cada uno sintiendo que le habla sólo a él, con esa intimidad extraordinaria que convierte la comunicación en confidencia, no en confesión. Lo declaró una vez él mismo: “Básicamente, estoy con cualquier cosa que te permita sobrellevar la noche: sea la oración, los tranquilizantes o una botella de Jack Daniels”. O Frank Sinatra.

Published in:General |on Mayo 14th, 2008 |No Comments »

JO, QUÉ NOCHE

Decía Bambino que todos, hombres y mujeres, siempre nos enamoramos de noche. Hay algo irreal, raro y disparador de los sentidos cuando el cielo se pone en off. Una vez, en Nueva York, por no sé qué asunto resulta que una tienda de discos abría excepcionalmente hasta altas horas de la madrugada, y aproveché; hoy, conservo esos cedés con el encantador recuerdo anexo de su compra, como si aquello hubiese sido una actividad clandestina, casi soñada. Escribo esto a propósito de la Noche en Blanco, la primera organizada en nuestra ciudad y que se celebra este mismo sábado. Desde exposiciones de popes de aquí y acullá hasta competiciones de Singstar (me apunto, pero sólo si ofrecen en el repertorio ‘Total eclipse of the heart’).

Ya he perorado aquí sobre mi fascinación nocturna por las cruces verdes intermitentes de las farmacias de guardia y los camiones de basura en ruta de recogida y limpieza de las suciedades acumuladas durante las horas en que la luz ha sido nuestra gran dictadora. Igual me reconforta ahora el hecho de que nuestra ciudad pueda latir la madrugada del próximo sábado al domingo más allá de los desahogos varios de quienes se quieren quitar de la piel el hastío de las jornadas laborables, del de lunes a viernes. Esas actividades con el sol apagado, soluciones de alivio rápido, egotismos sin fondo, siempre habían hecho que sintiera un poco de temor, o al menos desconfianza, por la noche. Pero creo que la Noche en Blanco puede reconciliarme con la oscuridad y lo que sucede bajo ella (espero que me pase lo que siento cuando escucho ciertas canciones en mi reproductor de mp3: “Es imposible que ocurra nada malo mientras escucho esto”).

Hace un tiempo fantaseé con una idea estúpida: cuando dormimos nuestros cuerpos son ocupados por otros moradores, iguales a nosotros; cuando nosotros cerramos los ojos, ellos abren los suyos; cuando nosotros interrumpimos la vida por el sueño, ellos se levantan (por supuesto, cuando nosotros nos enfrascamos en nuestras tontas e inútiles rutinas laborales o vitales ellos se zambullen en sus sueños). Esos ellos son nos-otros. Esto de la Noche en Blanco nos permite eso, ser nos-otros por una madrugada; básicamente, como encontrarte sorpresivamente con tu sosias, tu trasunto y poder decirle:  “Vamos, déjame ser tú por una noche”. Debe de ser genial, desde luego.

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga |on Mayo 7th, 2008 |No Comments »

EL DEL BOMBO

Esto de las hipocresías de los artistas es la leche, oigan. Dos poneres, uno pretérito y otro actualísimo.

Vayamos a la antigualla: entrevisté a un creador multimedia de nuestra tierra (me cuesta morderme la lengua), de ésos que se llenan la boca hablando de conceptos-cliché como “democracia participativa”, “código abierto” y otros bla bla bla del “power to the people”. Horas después de despedirnos, me pidió telefónicamente que le enviara una copia de la página que saldría publicada al día siguiente, “sólo para verla, por curiosidad”. Ya. Claro. Me pilló en un buen día: accedí. Luego me envió las respuestas, reconstruidas, escritas por él (él dijo “enriquecidas”).

Y ahora, lo actualísimo: un promotor me cuenta que quería contar con Muchachito Bombo Infierno (uf) en un festival que estaba organizando. El tal Jairo (así se llama el muchacho) le dijo que ‘ok’ pero con una condición: que él fuera el encargado de seleccionar a todas las bandas para el cartel del festival (o sea, traerse a sus colegas ‘colegas’). “Cuando tocaba en bares era feliz y para mí ya era suficiente”, dijo en una entrevista reciente el del bombo.

Published in:General |on Mayo 1st, 2008 |No Comments »