Archive for Enero, 2008

EL ‘BEAUTIFUL ONE’ EN EL CERVANTES

brett22.jpg


Escribo esto minutos antes de que el ex Suede (no creo que nadie escriba ex The Tears: menuda pifia) Brett Anderson, más una violonchelista, se suba al escenario del Teatro Cervantes para presentar su aseado pero soso primer trabajo en solitario, un disco que se apoya en la consabida fórmula “me he desintoxicado por fin y he llegado a comprender los pequeños deleites de la vida gracias a la madurez”. No me gustaría estar en su pellejo esta noche, desde luego, cuando escuche cómo a la tercera la canción desde el patio de butacas el respetable le grite ¡’Trash’!, ¡’Beautiful ones’!, ¡’Animal nitrate’!, todas himnos de la banda que fundó con Bernard Butler (otro que tal…). Si yo tuviera que exclamar una petición (cosa que me parece bullanguero y desconsiderado y, en este caso, si cogen un diccionario de inglés, con algo de mala uva), gritaría ¡’The drowners’!

(En la foto, de Gregorio Torres, el ‘beautiful one’ en la terraza de un hotel malagueño).

Published in:General |on Enero 30th, 2008 |1 Comment »

AU REVOIR, CINEMATECA

Hace unas semanas llegó a la redacción una misiva remitida por unos amables lectores coronada por el título “El Ayuntamiento cierra La Cinemateca”. Extracto: “Desde hacía varios años la Cinemateca proporcionaba a los ciudadanos películas de calidad en versión original. Es triste, indignante y causa impotencia ver cómo el Ayuntamiento de esta multicultural ciudad abandona a su suerte al cine de autor e independiente”. Sí, La Cinemateca ya no existe como paraguas bajo el que se cobijan los filmes alérgicos a las palomitas, pero casi siempre es necesario un ejercicio de espejo retrovisor, y, en este caso, arroja conclusiones diáfanas.

Echemos un vistazo a la cartelera de hoy mismo del Albéniz: ‘Fundido a negro’, de Oliver Parker; ‘La aventura de las águilas’, de Jean-François David; ‘4 meses, 3 semanas y 2 días’, de Christian Mungiu; ‘Irina Palm’, de Sam Garbarski, y, claro, la cuota comercial con ‘Soy leyenda’, con Will Smith, en stock. Sí, cierto, es un matiz más que importante (bueno, digamos que no es un matiz) que ninguna se ofrezca en versión original subtitulada (‘sine qua non’ de La Cinemateca), pero también lo es que antes se programaba un solo filme a la semana y generalmente meses después de foguearse en el circuito ‘off’ comercial de nuestro país; ahora, el estreno es puntual, simultáneo a los de Madrid y Barcelona.

Se puede ver a las claras cómo la filosofía de la difunta iniciativa ha inoculado la oferta del complejo fílmico. No quiero hablar de nostalgia de los guetos, pero sí de la influencia que muchas veces tienen los lemas, los logotipos, como creadores de realidades. Nadie está a salvo de ese influjo: se lo dice un fiel de aquella mítica sala 12 del Multicines Rosaleda, que dejó un examen de la Facultad a medio terminar porque llegaba tarde al pase de ‘A través de los olivos’ y que ahora cada mismo que acaba de teclear el número 12 a punto está de echar una lagrimita. Quizás necesitamos esas cosas, emblemas, refugios, marcos, fronteras y pruebas físicas de la existencia de algo. Como los papelitos informativos sobre las películas que entregaban con la entrada en La Cinemateca. Yo los conservo en una carpeta.

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga |on Enero 30th, 2008 |No Comments »

RICHARD INFIERNO EN EL MÁLAGA PALACIO

richard2.jpg

Richard Hell, el creador de himnos del rock intelectualmente barriobajero y grasiento, ha paseado su estar de vuelta de todo por el Málaga Palacio, convocado por el ciclo de charlas y debates del Instituto Municipal del Libro ‘Poesía del rock’ para recordar sus años como ideólogo punk. Con sonrisa y curiosidad perenne, perfectamente trajeado en plan profesor universitario enrollado (Hell de baño), deambulaba por los pasillos del hotel cámara en mano, literalmente alucinado: “Esto es una mezcla de un hospital y ‘2001: una odisea del espacio”, comentaba. Por cierto, el acto lamentablemente, terminó como siempre en las conferencias que reivindican el rock como hecho cultural: en el supino aburrimiento, claro, porque reivindicar algo tan evidente es como hablar del tiempo.

Posdata: en la web de Richard Hell, hay una foto de la simpar Kate Moss luciendo una camiseta con el careto del ex Voidoids, como si la instantánea fuera un trofeo de caza, una prueba irrefutable de su contemporaneidad o yo qué sé. En fin…

Published in:General |on Enero 29th, 2008 |No Comments »

POESÍA, ROCK, GLAM

El máximo responsable del Instituto Municipal del Libro, Alfredo Taján, ha presentado el ciclo ‘Poesía del Rock’, que traerá a nuestra ciudad, en plan conferenciantes y debatidores, al pionero del punk y el downtown neoyorquino Richard Hell (¡’Blank Generation’!) y un interesante plantel de músicos, biógrafos y figuras de sobrado currículum en las entrañas y alrededores de la música; gente que, al fin, abordará el rock como el fenómeno absolutamente cultural que es. Eso sí, la reivindicación artística del asunto a veces acaba con un músico arreglado pero informal cuyo discurso suele centrarse en el ‘Cómo nos pasábamos…’. Esperemos que aquí no ocurra eso. Por cierto: si no recuerdo mal, Taján, en sus años más o menos mozos, formó parte de un grupo de glam rock creo que ignoto (perdón, mi conocimiento del género se limita a reírme con The Sweet), pulsión que, es de alabar, ha mantenido con los años (aún me acuerdo del capón dialéctico que me dio al leer mi crítica de un concierto de Bryan Ferry). A ver si chequeo mis fuentes y me entero del nombre del conjunto, aunque, eso sí, si hay gira de reunión propongo un nuevo bautizo: en los círculos cotillas de pasillos y callejuelas se conoce al también escritor y otros dos gestores culturales de Málaga con el sobrenombre de Los Príncipes del Renacimiento. ¿Genial, eh?

Published in:General |on Enero 28th, 2008 |No Comments »

HEATH LEDGER, D.E.P.

heath.jpg

Anoche nos enteramos de que el actor australiano Heath Ledger, uno de los vaqueros homo de ‘Brokeback mountain’, ha muerto en extrañas circunstancias (a mí todas las muertes me parece que se producen en extrañas circunstancias). Acababa de terminar su papel de Joker en uno de los estrenos más esperados de la temporada, ‘Batman. The Dark Knight’, y deja truncada por la mitad la producción de ‘The imaginarium of Dr. Parnassus’, de Terry Gilliam (menudo gafe tiene este hombre); apenas casi nadie destaca su participación en ‘10 razones para odiarte’, sin duda una de las mejores comedias juveniles de los últimos 20 años. El caso es que los foros más importantes sobre cine son una olla a presión de comentarios, opiniones y puntos de vista…

El asunto principal es, claro, la ya consabida comparación con James Dean, River Phoenix y otros caídos de similares características. ¿Murió por la sobreingesta intencionada o no de pastillas para dormir o para combatir la neumonía que podría padecer? Carta blanca: los foreros se enzarzan en discutir sobre el egoísmo de todo suicidio (Ledger deja huérfana a una niña de dos años) o, de otro lado, emplean la consabida muletilla “mártir de la fama agobiado por un mundo cruel y despiadado con los jóvenes triunfadores”; uno de los opinadores asegura que hace un par de años fue testigo directo de lo siguiente: Heath Ledger caminando por la calle y siendo ‘atacado’ por unos paparazzi que le disparaban con pistolas de agua para provocarle una reacción de enfado (y, por tanto, unas buenas fotos que vender), y cuenta que el intérprete, lejos de caer en la ira, se derrumbó y se puso a llorar. En cualquier caso, da miedo todo esto, que cualquier persona que haya seguido más o menos la trayectoria de un actor, interiorizándole en su propia existencia, se arrogue el derecho de hablar, juzgar y comentar sus decisiones.

Un clásico: las coincidencias, más o menos peregrinas, que convierten la inesperada muerte en parte de un plan de tragedias. Leo: “Brandon Lee murió durante el rodaje de ‘El cuervo’, interpretando a un personaje con la cara maquillada de blanco, como el Joker”, “Michelle Williams [la ex pareja del finado] está ahora mismo presentando en Sundance una película en la que encarna a una mujer que pierde a su esposo”, “En la aún por estrenar ‘Candy’, Heath Ledger interpreta a un drogadicto”… Y otras circunstancias bastante (¿más?) cogidas por los pelos. En realidad, es lógico: si los espectadores ven películas para, de alguna forma, hallar el sentido de la vida, que se le escapa en su existencia normal, ahora esbozan teorías, unen con escuadra y cartabón los puntos a, b y c, intentando justamente lo mismo.

Hay muchísimos más puntos a tratar, controversias y debates acerca del D.E.P. de Heath Ledger, pero quizás todos sean reacciones al mismo estímulo: la incomodidad que a los que vayan a ver ‘Batman. The Dark Knight’ les generará el hecho de estar contemplando a un muerto. Eso me recuerda a la frase con que el novelista Máximo Gorki se refirió a su primera visita a una sala de proyecciones: “Anoche estuve en el Reino de las Sombras…”.

Published in:Cine, música, etc. |on Enero 23rd, 2008 |1 Comment »

MI ANTON CHIGURH

bardemchigurth.png

A Javier Bardem le han dado el Globo de Oro al Mejor Actor Secundario por su Anton Chigurh de ‘No country for old men’ (por aquí la titularán ‘No es país para viejos’), un papel que algunos consideran ya el “mayor y más terrorífico villano que ha aparecido en la pantalla desde Darth Vader” (discrepo: un asmático me da más penilla que miedo). Lo esencialmente genuino de este personaje es que resulta el perfecto paradigma de que repulsión y fascinación son dos caras de la misma moneda, algo que uno siempre descubre en sus años mozos. Y es que Chigurth atrae de forma irrefrenable, no sé si porque, como comenta el inteligente intérprete, Anton es un psicópata de tomo y lomo pero también alguien “íntimo y delicado”, o, en mi caso particular, porque un amigo mío del paso de la infancia a la adolescencia llevaba su mismo peinado.

La primera, y única, vez en que he visto morir a un ser a manos de otro fue gracias a mi Anton Chigurh: una tarde en la que vagueábamos en uno de los descampados indeterminados cerca del barrio, a mi amigo, siempre dado al “¿Que no me atrevo?”, no se le ocurrió otra cosa que coger un caracol que se había encontrado y succionarle así, tal cual (desde entonces, tengo una fobia tremenda por las aspiradoras); otro día, imitando a los luchadores de ‘Pressing Catch’ (éramos tan listos y buenos en eso que les copiábamos a la perfección; es decir, el juego consistía en fingir una pelea de la forma más espectacular posible, no en luchar realmente), el chico se pasó de la raya: tenía aprisionado, boca abajo, a su oponente, otro del grupo que se las daba de durillo, y debía mantenerle así hasta que el árbitro (o sea, yo) diera tres golpes al suelo, la señal de que la contienda había finalizado; di las reglamentarias palmetadas pero él siguió asfixiando las extremidades del otro amigo, quien empezó a gimotear de forma lastimera; me aparté y la cara que vi al ‘vencedor’ no se me olvidará jamás: no había ningún motivo en sus ojos para aquello, parecía simplemente un acto de aterradora e innecesaria autoafirmación.

En los periódicos regresos al barrio, alguna vez le he visto, de espaldas, marchándose a no sé dónde. Me cuentan que desde que nos separamos se metió en líos suburbanos de baja estofa; pude apreciar que ya no llevaba el mismo peinado y también que parecía encogido, pequeño. (Atención, pequeña revelación sobre el final de ‘No country for old men’). Me quedé mirando cómo se alejaba, como lo hace Anton Chigurh en la película, con un hueso desencajado, con aires tan tranquilos como perdidos.

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga |on Enero 20th, 2008 |No Comments »

DICKENS Y ANDERSEN

Como todos los años, el 2008 lo he empezado bien y mal. Si me permiten elegir, arrancaré por lo positivo. Básicamente dediqué las horas previas a la cena de Nochevieja a buscar tabaco que comprar: los quioscos, los estancos, cualquiera de las sitios que dispensa nicotina, estaban chapados, y el que escribe estas líneas, yonqui perdido, sentía lo verdaderamente pesadas y ridículas que son las cadenas de una adicción. Después de un buen rato de investigación desasosegante, ‘voilà’, ¡un puesto con revistas y otras cosas encendido! “Sí, claro que vendo tabaco. ¿Cuál quiere?”. Respondí al quiosquero con mi última gran sonrisa del 2007 y cuando me acercó las cajetillas, fue a su minidepartamento de mecheros y me dijo: “Tome, feliz año”. Ya ven cómo están las cosas en esta sociedad que nos ha tocado vivir que algo aparentemente nimio como esto llega a alcanzar cotas puramente dickensianas.

Y lo malo. No sé si fueron al Concierto de Año Nuevo del Cervantes con la Strauss Festival Orchestra (sí, ese ensemble que suele pasearse por toda la Península Ibérica con cada estreno del calendario, o sea, como las bandas que en verano viajan de pueblo en pueblo, de fiesta en fiesta, pero éstos con pajarita y esas cosas; el otro día creo que hicieron un recital de año nuevo en Murcia el 5 de enero, lo cual, supongo, me avala moralmente para felicitarles el 2008 con unos cuantos días de retraso). Mis padres acudieron a una de sus funciones con gran ilusión e interés pero, ay, mira quién no baila: allí, a pesar de que figuraba claramente en el programa (”Con ballet” se podía leer) sólo se movían los arcos de los violines al hacer el ‘racarraca’ straussiano. Cuando terminó el recital estrictamente audio de la Strauss Festival Orchestra me cuentan (yo no estuve) que nadie se acercó a un responsable del Cervantes para informarse o pedir siquiera la hoja de reclamaciones. Aquello fue como la historia del traje del emperador que escribió Andersen, la que tan bien se ajusta a gran parte de nuestro día a día en Málaga.

Published in:General |on Enero 9th, 2008 |No Comments »