PERIODISMO DEL CORAZÓN
En el día a día del periodismo también hay espacio para historias hermosas pero generalmente impublicables. Quiero referirles aquí la última (eso sí, sin nombres, apellidos, ni siquiera iniciales). Rueda de prensa con un cineasta; los presentes: el suso(no)dicho director y dos reporteras. Una de las informadoras coloca su grabadora frente al realizador (la otra se conforma con tomar notas); media hora después, más o menos, termina la cosa. Una vez en la redacción, la periodista de la grabadora está transcribiendo la disertación del cineasta (créanme, lo más cansino de la profesión, similar a andar de espaldas hacia atrás) cuando, de repente, escucha la voz bajita de aquel hombre: “¿Quieres cenar conmigo esta noche?”.
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Cada vez más te veo poniendo un toque de gracia en tus comentarios. Muy breves, muy sabrosos, muy bien aliñados… ¡Esto es como el toreo de los grandes maestros! Gracias, Víctor. Un cordial saludo