AUTOR, AUTOR
Interior. Noche. Un padre arropa a su niño en la cama. Niño: “Papá, ¿me cuentas uno de tus cuentos?”. Padre: “Pues tendré que contarte uno de esos manidos de Andersen, porque estoy de huelga, hijo”. A mí el parón de guionistas yanquis me tiene casi tan fastidiado como al pequeño insomne: ¿van a parar las emisiones de ‘Pressing Catch’? ¿Y qué será de los telediarios, se verán obligados a hablar sobre la verdad sin ’shocks’? Ya nos estamos acostumbrando a ver unas imágenes de unos señores con poca cara sindicalista y unas pancartas con lemas tan imaginativos como “Los guionistas, en huelga”. Digo yo que el ingenio cero será parte del plan (redoble de batería y platillos).
(Una parada para los anuncios). ¿Podría suceder algo así en España? Partamos de la base de que aquí los tecleadores no están amparados por ningún sindicato y que muchos que yo conozco escriben para series y programas diversos con seudónimo porque les produce una vergüenza total… (sms a elsoldeslumbra: “el mundo está lleno de autores frustrados”). A veces, el anonimato es especialmente flagrante. Me acuerdo de que una vez, momentos antes de una rueda de prensa, un compañero camarógrafo me reveló que él fue quien escribió uno de los eslóganes radiofónicos más legendarios que en Málaga se recuerdan; reproduzco el mensaje en su integridad: “Si tu problema es la soledad, busca Club Sirena en las noches de la costa. Pasa momentos inolvidables en un ambiente acogedor y sensual. En Club Sirena siempre habrá alguien que te espera. Antigua Dama. A pesar de las obras en Plaza Solymar, Club Sirena sigue abierto para ti…”. Todos nos sabemos de memoria esta pieza maestra, todos sonreímos con la polisemia de la última frase… ¡Y nadie conoce a su autor! Comparado con esto, lo de los yanquis parece vanidad.
(Último bloque). En realidad, todo esto a mí me da bastante igual: sólo veo las teletiendas y no necesitan guionistas porque todas empiezan “Soy Dexter Lewis. Y yo Mindy Ramírez. Les traemos algo revolucionario…”. Pero me atrae la idea de que no se produzca ficción durante unos meses: es como mi añorada carta de ajuste, algo que te hacía sentir que por unas horas el mundo se tomaba un respiro… O sea que el asunto no está muy catódico… (risas enlatadas por la broma extemporal diseñada para dejar buen sabor de boca; fin del programa).
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