ANIMALES ABUELETES
Resulta que por primera vez los españoles tenemos una esperanza de vida al nacer de unos 80 años (en realidad, no acabo de tener claro el concepto: ¿es que vivir en sí mismo no es esperanza de vida?); o sea, que comparado con los alumbrados en 1995, los que salgan de sus madres ahora se supone que vivirán dos años más. Y mientras muchos se devanan los sesos pensando en qué harían con 730 días extra, escasas horas después de conocerse el estudio del Instituto Nacional de Estadística surge una noticia que lo relativiza todo: han descubierto al animal más longevo, una almeja de casi 410 años.
Se llamaba Ming. Escribo ‘llamaba’ porque cuando la encontraron estaba vivita y coleando, pero mientras determinaban su verdadera edad (al parecer, lo hacen contando las líneas de la concha, igual que se cifran los años de un árbol a partir de los anillos de un tronco: por eso yo siempre pensé que los ‘Ana quiere a Pepe’ que tallan violentamente sobre la madera los enamorados es la más gráfica expresión de morir de amor) la criatura había, qué casualidad (yo pediría responsabilidades penales, desde luego) fenecido (me pregunto yo, cómo muere un bivalvo de éstos: ¿exhala su último suspiro y cierra para siempre la concha como nosotros los ojos? Último paréntesis, lo prometo).
No hace mucho descubrieron una bacteria de, agárrense, 250 millones de años; el bichejo estaba en ’stand by’ en un cacharrito de sal, descansando tan campante y lo revivieron para estudiarlo (vaya fastidio que somos los humanos… Perdón). Mucho se habló entonces de la posibilidad real de la inmortalidad, aunque fuera exclusivamente a microescala. Cuando lo leí imaginé ilusionado que una bacteria entrara en mi cuerpo, se acomodara con tranquilidad y cuando este servidor muriera, el ser saliera y buscara otro refugio llevándose una intangible parte de mí hacia la eternidad. Pero no nos dejemos llevar por el animalismo idealista; prueba de que nuestros compañeros de planeta también pueden llegar a ser estúpidos: anteayer aparecieron en Irán 150 delfines varados en la costa; dicen que fue un “suicidio masivo”.