CÁNCERES
Celebro mi cumpleaños tecleando estas líneas con el pavor que el día 3 me provoca julio tras julio. No es dolor, preocupación o tristeza por los desafíos aún por cumplir, ni por las cosas y personas que uno va dejando atrás ni tampoco por las heridas y contusiones del pasar del tiempo; básicamente, es la incomodísima sensación que me produce soplar las velas el mismo día que Tom Cruise. O sea, un cáncer (y no lo digo sólo por el horóscopo que nos ha tocado en suerte a ambos).
En realidad, el calvario empieza siempre el día anterior: para el ‘feliz cumpleaños’ incluido cada jornada en la contraportada del periódico los compañeros encargados del asunto destacan en la foto al cienciólogo; cuando sé que la página está lista le echo un vistazo con la secreta ilusión de no ver al actor con su sonrisa escultural… en vano; al parecer, no viven demasiadas luminarias que compartan mi fecha de nacimiento. (Un inciso: hay veces que, por el contrario, uno celebra gozosamente el cumpleaños de gente a la que le tiene cierto cariño desde la lejanía; por ejemplo, Paco Rabal, a quien siempre resaltábamos en el apartado de felicitación. El día que, mecánicamente, íbamos a incluir su aniversario rápidamente me di cuenta de su reciente fallecimiento y, de veras, sentí una pequeña, íntima tristeza).
El caso es que, patológicamente, parte del día de mi cumpleaños lo paso investigando cuáles son los planes del ‘Top Gun’ para su gran día. Un poner: hace dos julios, se gastó unos 10.000 euros en traer de todas partes del mundo a sus tres chefs italianos favoritos para una cena pantagruélica en un yate; para qué contar cómo fue mi más que espartana celebración… No es envidia, no crean, pero uno establece un extraño vínculo con la persona con la que comparte casilla en el calendario, que se convierte en una especie de sosias. Y así es todos los años, y así será. Hasta que uno de los dos desaparezca.
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Hile usted coincidencias. Tom Cruise vivía en el mismo (y lujosísimo) edificio de Manhattan donde habitaba Patrick Bateman, el detallista protagonista de \’American Psycho\’, por lo que a su terror al cáncer se debería acrecentar con esta ligazón. ¿Se ha fijado si algo parecido a Pat Bateman ronda por su morada? ¿No será usted un trasunto de él mismo? Le muestro estos vínculos porque estoy leyéndoles a la vez, a su primera persona y a la alucinada primera persona de Pat. Y no soy Cruise.
¿Mi terror al cáncer? Yo soy cáncer! Me temo que estaba usted prestándole más atención a Mr. Easton Ellis que a mí