Archive for Junio, 2007

¿ESCRITORES O PORTAVOCES?

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Le acaban de otorgar el Príncipe de Asturias de las Letras al israelí Amos Oz por, leo, “su defensa de la paz” en el avispero de Oriente Medio. Ningún problema, al contrario, en que se valore la lucha pacífica de una figura pública, pero observo preocupado como de unos años a esta parte tanto los galardones patrios como su hermano mayor, el Nobel, parecen sólo querer reconocer la trayectoria de los escritores en función de su posición y sus supuestos logros en materias extraliterarias. Y en eso sí estoy radicalmente en contra: la talla de un autor no debe medirse en función de las causas que portavocean, por muy justas y pertinentes que éstas sean; conceder un puñado de miles de euros y un diploma a unos literatos, de contrastada calidad por supuesto, pero subrayando su exilios políticos, sus años como refugiados, las campañas de censura y descrédito político-social a las que lamentablemente han sido sometidos no es más que un injusto acto de justicia poética, un remiendo. ¿Son menos valiosos escritores que se han preocupado de asuntos dolorosa o luminosamente humanos, sin anclaje aparente en la actualidad de sus momentos?

Published in:General |on Junio 27th, 2007 |No Comments »

INSECTOS Y BICHOS

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No sé cómo pasarían ustedes la Noche de San Juan, pero yo me entretuve de madrugada persiguiendo, insecticida en mano, a una cucaracha grandota y rojísima que merodeaba por el descansillo de mi casa. Con el calor asfixiante aparecen las plagas de seres que se arrastran, algunos a una velocidad endiablada; de hecho, fui incapaz de exterminar al bicho de mi noche más corta del año: se me agotó el ‘frus frus’ antes de acabar con su vida. Así que me di por derrotado y no le pisé… Consejo: no lo hagan jamás; aparte de estar muy feo, al ser espachurradas las cucarachas liberan una extraña sustancia que atrae en masa a sus congéneres, quizás, digo yo, para clamar venganza o, quizás, digo yo también, para llevarse al soldado caído y llorarle.

Cuando era pequeño me pasaba las horas muertas pisando hormigas. Lo que empezó como un ejercicio de crueldad terminó siendo un experimento entomológico: quería demostrar que había cierta bondad en esos seres, que si una yacía fallecida vendrían otras (sus padres, sus hermanos, sus amigos… en fin, todos los que la habían conocido desde que era una simple larva) a llevársela con ellos y organizar exequias para invertebrados. Jamás ocurrió nada de eso, y todas las hormigas que pisé murieron con mayor o menor agonía, pero siempre solas. Me parecía la más perfecta imagen de la matemática y primaria injusticia de la naturaleza y la supervivencia. Porque, ante todo, los insectos son supervivientes. Ahora que tanto hablamos de cambio climático, mientras pensamos en nuestra extinción, para ellos el efecto invernadero es una bendición caída de la atmósfera.

Dos días después de San Juan, al salir de mi casa vi a la cucaracha en el descansillo, a escasos centímetros del lugar donde la perdí la pista: estaba muerta, con su ‘espalda’ contra el suelo y las patas estiradas, hacia arriba… No creo que durara mucho después de mi ataque. Así que utilicé el papel higiénico más suave de mi ’stock’ como sábana para cubrir su cuerpo. Por supuesto, no tiré a la cucaracha a la basura ni similares; la lancé al WC: ojalá para ella sea como el mar para nosotros. Secretamente hago esto con la humilde esperanza de que cuando los insectos hereden la tierra, porque así será, hagan lo propio conmigo instantes después de caer boca arriba, con las piernas extendidas.

Published in:General |on Junio 27th, 2007 |No Comments »

ABSURDOS DESAFÍOS ENTRE CEDÉS

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El formato cedé se desintegra (potenciando su capacidad de abstracción, el ser humano ya no necesita de los objetos físicos, ahora las canciones son archivos informáticos) y las tiendas empiezan a disponer masivamente cajones de ofertas: desde 1.95 euros puedes llevarte una auténtica joyita digital. Suelo pasarme bastantes mañanas muertas indagando entre la basura y las flores, entre el detrito y el brillo, para encontrar pequeñas gemas pero, sobre todo, para darle en los morros a un dependiente con el que he entablado una absurda competición.

Yo creo que siempre le he caído mal, la verdad; cada vez que he entrado he sentido su mirada turbia y desafiante sobre mí. Mis recientes pesquisas en el ‘overstock’ lo han intensificado: todas las veces que he ido al mostrador con el montón de cedés de valor incalculable pero tasados en 2.95 euros, el tipo me miraba no con envidia sino con una especie de asco infinito, como pensando: “El negocio discográfico se hunde y tú te aprovechas, rapiñas como un buitre”. Pero no es sólo eso: sé positivamente que los mejores discos, los más aclamados por la crítica, los verdaderamente selectos, me los esconde, me los coloca en sitios insospechados para despistarme… La pura expresión del elitismo, vamos: le molesta que los álbumes-gourmet, los que antes costaban de 20 euros para arriba, se rebajen a los cajones poblados hasta ahora por recopilaciones basura de Rafael Farina (con todos mis respetos) o de música de ascensor (ningún respeto).

Así que en ésas estamos el dependiente de la tienda y yo: retándonos mientras nuestros pequeño y secreto culto se deshace. Un día, al apoquinar tengo que invitarle a un café.
 [arriba, cuatro recientes descubrimientos a precios ventajosísimos]

Published in:General |on Junio 24th, 2007 |No Comments »

FARY: NI DIOS NI PAYASO

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A mí, El Fary me parecía un personaje inabarcablemente bizarro en mi cartesiana niñez: un señor que cantaba una coplilla sobre un “torito que tiene botines” traspasaba los límites de mi entendimiento (lo mismo me ocurría con Manolo Escobar: por un error, siempre entendí que el señor decía “no me gusta que los toros se pongan la minifalda” en vez de “no me gusta que a los toros te pongas la minifalda”; la imagen de un morlaco ataviado en plan sexy fue uno de mis grandes desconciertos de la época). Me sentía absolutamente ajeno, alejado de todo aquello, la verdad. Por eso tampoco jamás concebí la reciente recuperación y entronización del personaje (los populares ‘carrofarys’, muñecos del susodicho colgados del salpideros de los coches; los posters con el emblema “Fary es Dios”) más que como un ejercicio de revivalismo urbano, posmoderno, que parte más de la ironía y las irrefrenables ganas de epatar que de la admiración verdadera; esa cultura de la anécdota, la gracieta y lo ‘freak’ que nutre y se nutre de zappings y ‘You Tube’.

Tecleo todo esto porque con la muerte del Fary me siento algo preocupado: ¿nos hemos divertido toda la vida con sus canciones, con su imagen y su esencia o nos hemos reído de él, de lo que siempre ha representado? ‘Aquí Hay Tomate’: la cantante Melody, protegida del ex taxista, llama al programa para mostrar su dolor, condolencias y etcétera; cuando se despide, Jorge Javier Vázquez suelta: “Muchas gracias por llamar. Oye, nos gusta mucho tu canción ‘De pata negra’… ¿Nos podrías cantar un trozo?”. En fin…

El caso es que al segundo de conocer la noticia de su fallecimiento, como una especie de experimento (nada morboso, no se confundan), se la comunico uno por uno a la gente que me rodea para analizar su reacción e intentar comprender el verdadero significado del personaje en nuestro imaginario social e íntimo. Todos, absolutamente todos, responden con un sorprendido “¡No me digas!” más hondo y sentido de lo que esperaba.

En cualquier caso, a José Luis Cantero le daban absolutamente igual estas reflexiones que a mí tanto me atosigan hoy. Aún recuerdo cómo un antiguo compañero de fatigas me relató una vez: “Era la primera vez que un artista de gran popularidad me llamaba cada dos por tres para que le entrevistara. Yo tenía un día muy ajetreado y no podía hacerle un hueco en la agenda, pero él no dejaba de responderme: ‘¡Pero si la entrevista da igual! Vamos a comernos unas cigalitas a la playa”.

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga |on Junio 21st, 2007 |No Comments »