Archive for Mayo, 2007

ADIVINA QUIÉN DUERME

Ya hace tiempo que las madrugadas catódicas privadas son pasto exclusivo de esa especie de concursos interactivos con dos presentadores ante un panel saludablemente cutre (qué reconfortante resulta en estos tiempos de infografías y cromas) que esperan las llamadas de insomnes o personas con ludopatía en mayor o menor grado. A las claras: a mí, alguien con notables problemas para conciliar el sueño, este formato me parece el gran invento de la televisión reciente.

Mi enemistad con Morfeo viene de lejos. Ya de crío recuerdo retorcer la cama a base de vueltas y un repertorio de posturas inacabable. Pero el insomnio, como cualquier marginalidad, comporta inesperadas satisfacciones: me acuerdo de mí mismo, en horizontal y con los ojos abiertos de par en par, escuchando emocionado el para mí asombroso ruido del camión de la basura (como, más tarde, contemplando la luz verdirroja en acogedor parpadeo de una farmacia de guardia), el perfecto símbolo audio de la reconstituyente sensación que siempre provoca que alguien nos cuide mientras estamos soñando indefensos y la comprobación de que el territorio nocturno tiene sus pequeños oasis.

Tras bastantes años sin un refugio similar en mis noches en blanco (los basureros y los farmacéuticos se convirtieron en iconos infantiles y, por tanto, administrados en leves dosis), ese mismo efecto tiene en mí ahora ‘Adivina quién gana esta noche’, mi favorito del subgénero televisivo. Muchos se resguardan en los programas radiofónicos tipo ‘Hablar por hablar’, pero yo no puedo evitar oírlos como seudoconfesionarios en los que los fieles compiten por contar el pecado más abracadabrante. Prefiero tener de fondo a las parejas de jovencitos presentadores haciendo el tonto en directo y a la gente respondiendo estupideces similares. Y como todo hábito casi clandestino, trajo una sorpresa: una madrugada, creí escuchar la voz de un amigo al que había perdido la pista; cuando dijo su nombre lo tuve claro. Después de que no acertara el nombre de una capital europea con la letra ‘r’ de las incluidas en el panel, le llamé y estuvimos hablando un buen rato.

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga, General |on Mayo 29th, 2007 |1 Comment »

EL ‘ON/OFF’ DE LOS CIELOS

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Leo: “El Gobierno chino creará antes del 2010 un centro para ‘manipular el tiempo’ que contará con dispositivos para bombardear las nubes, crear precipitaciones artificiales, controlar el granizo e, incluso, para que no llueva”. Inmediatamente, pienso: primero, los niños no andan tan desencaminados cuando se imaginan que en el lugar más recóndito del cielo hay un interruptor ‘on/off’ (como también sostienen que en la mayor de las profundidades del mar hay un tapón); segundo, que nuestra vida, nuestro entorno, parece cada vez más un plató.

Al enterarme del ambicioso proyecto oriental, inmediatamente me ha venido a la mente la perenne imagen de Gene Kelly bailando con una farola en ‘Cantando bajo la lluvia’; en la escena, rodada en estudio, las precipitaciones artificiales (solución salina con una pizca de leche) parecen más reales que las reales (igual que el Central Park de ‘The Band Wagon’, recreado en interior, es más genuino que el verdadero). Es el ejemplo más gloriosamente artístico de la pluvicultura, un arte en que Charles M. Hatfield tuvo mucho que decir: en 1915, a petición de las autoridades de San Diego, preocupadas por la extrema sequedad de la temporada, logró anegar la comarca gracias, adujo, a una mezcla de 25 sustancias químicas; pero algunas cosas nunca cambian: cuando intentó cobrar su dinero, Hatfield se encontró con una sentencia judicial que consideraba la tormenta “un acto de Dios, no del hombre”; años después, el ‘hacedor de lluvia’ murió, llevándose a la tumba (literalmente) su receta.

Tengo mis reticencias, como siempre poéticas, respecto al agua del cielo a la carta: la verdad, no me apetece en absoluto saber exactamente cuándo y cómo va a llover. Y es que, ¿por qué tantas escenas capitales de muchos filmes se desarrollan bajo una torrencial descarga celestial? El cine nos ha enseñado que el verdadero valor de las gotas de agua es que nos hacen experimentar la auténtica cualidad de lo inesperado.

Published in:General |on Mayo 23rd, 2007 |No Comments »

POLANSKI Y EL ARDOR

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Resulta que Roman Polanski se ha largado de una conferencia de prensa en Cannes por “la mala calidad” de las preguntas de los periodistas, que, a su juicio, eran vacías (venga, para el año que viene Palma de Oro a la Mejor Cuestión). No voy a justificar la postura del director de ‘El baile de los vampiros’, pero sí darle la razón: las ruedas de medios tras los pases fílmicos en los festivales suelen ser pa-té-ti-cas. De hecho, en este capítulo los actos de este tipo del Festival de Málaga-Cine Español son ya tan legendarios que su nadería ha traspasado Despeñaperros… Recuerdo una entrevista en ‘Fotogramas’ a una actriz de la cinta ‘A+’: “¿El peor momento de tu carrera?” “En Málaga, cuando no nos preguntaron los periodistas después de ver la película”.

Y es que, sobre todo, estos momentos están llenos de silencios incómodos. Siempre me acordaré de un estupendo capítulo de la formidable serie ‘Seinfeld’: en la calle del protagonista abre un nuevo restaurante pero con poco éxito… Jamás entra ni un solo cliente. Sólo para aliviar lo tristísimo de la situación, el propio Jerry Seinfeld se pasa por el local, con desastrosos resultados. Yo he aplicado esta conducta a las conferencias silenciosas, con más ruegos que preguntas… para llegar a la misma desastrosa conclusión (una fantasía… Rueda de prensa de una película miserable. Silencio rugiente en el respetable. Una mano pide el micrófono. Pregunta: “¿Por qué?”).

¿Saben algo que siempre me ha llamado la atención? Cuando entrevistas cara a cara a un director o a un actor casi nunca te pide tu opinión sobre su película (supongo que les importará un rábano, como a mí su película: ya se sabe, estamos trabajando ambos). Pero una vez, alguien sí me formuló esa pregunta… Rebobinemos: año 2001. Domingo. Nueve de la mañana. Pase de prensa de ‘Manolito Gafotas en Mola ser jefe’ (¿hace falta alguna reseña?). Joan Potau, el director, un tipo afable y entusiasmado, me estrecha la mano antes de sentarnos para el interrogatorio pero antes… “¿Y qué te ha parecido la peli?”. En estas circunstancias tienes varias opciones: primera, mentir (suele notarse y contribuyes a la mala prensa de la prensa); segunda, decir la verdad (tampoco es plan de amargarle un día de ilusión a nadie, ¿no?), y la tercera… actuar, interpretar. ¡Corten!

Published in:General |on Mayo 21st, 2007 |2 Comments »

INTERNET: LO QUE NUNCA ME ATREVÍ A PREGUNTAR

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Aprovechando la celebración en Málaga del congreso Mundo Internet, me gustaría que alguno de los tecnólogos o simples avezados en esto de lo ‘online’ me respondiera a cualquiera de las preguntas (todas a nivel de usuario, por supuesto) que siempre me he planteado al respecto de la Red. Gracias de antemano por su atención.

Primera. ¿Los avatares de ‘Second life’ mueren, pasa el tiempo por ellos? Quizás sea la perfecta fantasía de la inmortalidad: crear un ‘avatar’, abandonarle un buen puñado de años y después retomarle, exacto, sin más arrugas ni alopecia (las que su diseñador sí padece ya) que la vez que le dejaste solo.

Segunda. Relacionada con la anterior: ¿qué pasa con un blog cuando fallece su propietario? ¿Se queda sin entradas, simplemente? Me parecería horrible, la verdad.

Tercera. No sé si les habrá ocurrido, supongo que sí, pero cuando intentas descargar una película de estreno muchas veces acabas bajándote un ‘pornazo’ de primera. ¿Y viceversa? Quiero decir, si persigues un producto Siffredi o similares, ¿te engañan ofreciéndote de tapadillo una francesa subtitulada?

Cuarta. Después de años y años tecleando, el otro día cogí un bolígrafo por primera vez para garabatear unas palabritas (la experiencia me resultó exasperante, cansina)… Y resultó que ya no me acordaba de mi propia caligrafía. ¿No pueden hacer algo al respecto?

Quinta. ¿Por qué al entrar en Google Earth, cualquier persona, sea del pelaje que sea, el primer lugar que busca es a sí mismo, su propia casa, en el mapa?

Sexta. Relacionada con la anterior. ¿Llegará esta aplicación a una nitidez tal que uno pueda verse desde fuera, desde la ventana? Eso sí que daría miedo.

Séptima. También vinculada a la anterior. Leo por ahí: “Más allá de nuestros límites. A través de lugares como Finisterre se mostraba no sólo el fin del mundo conocido sino, sobre todo, el fin de la experiencia (…) Google Earth nos sitúa ante un mundo sin zonas oscuras, ante un mundo transparente”. O sea, que el mundo acaba cuando se pone la pantalla en negro… Nada más. Éste es el final definitivo de las leyendas, ¿verdad? ¿Se acabaron los ‘nessies’ y las ’shangri-las’?

NUEVAS MARAVILLAS EN REBAJAS

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    Bernard Weber, un multimillonario suizo tipo Miguel de la Cuadra en versión chic (pasearse por www.new7wonders.com/index.php?id=39, y empalagarse de tanto rollito new age es todo uno), tuvo una idea: elegir vía votación telefónica y ‘online’ las nuevas siete maravillas del mundo, porque, afirma, “las reconocidas hasta ahora pertenecen a la antigüedad y, con la excepción de las Pirámides de Egipto, no permanecen en pie”. Y, la verdad, en mi opinión, la historia ha terminado desembocando en algo nefasto.

    Una maravilla es el intento del hombre de superar sus propias dimensiones, no sólo cuantitativas; es el ser humano en la búsqueda de asombrarse a sí mismo. Pero Weber ha conseguido justo lo contrario: millones de personas gastándose los euros votando por el monumento de su ciudad o país, como si esto fuera la elección de una reina del carnaval infantil (papá y mamá tan orgullosos, tan ciegos), una expulsión de ‘Gran Hermano’ (sms viscerales, de castigo)… Ese “usted decide” ha conseguido rebajar la verdadera medida de estas joyas, hacerlas asequibles a nuestra insignificancia; o sea, repito, lo contrario a su esencia. Y es que una competición entre maravillas me parece una perfecta definición de antítesis, de contradicción entre los propios términos. Yo, desde luego, si fuera el Machu Pichu o la Alhambra, tan aislado en mi belleza, tan puro en mi grandeza inalcanzable, rehusaría tajantemente medirme en algo así.
    En definitiva, una muestra más de nuestra creciente capacidad para vaciar las cosas de su genuino sentido, de convertir en nimios asuntos imponderables, indiscutibles. Por cierto, tienen ya solamente 58 días para votar, y también para bajarse el himno ‘oficial’ de las nuevas siete maravillas del mundo, comprarse un pin de su monumento favorito…

Published in:Artículos en La Opinión de Málaga |on Mayo 9th, 2007 |No Comments »